- La subdelegada participa en Láncara en una jornada centrada en la prevención y en la atención a las víctimas de violencia de género
- Olimpia López señala que la distancia a los servicios, la dependencia económica y el miedo a la falta de privacidad pueden dificultar la petición de ayuda
- Defiende la formación de los profesionales y la coordinación institucional para garantizar una atención adecuada a las mujeres y a los menores
Olimpia López, subdelegada del Gobierno en Lugo, participó esta tarde en la jornada «Construyendo redes de apoyo en el ámbito rural para mujeres y familias», celebrada en la Pobra de San Xiao, en el Ayuntamiento de Láncara. En el encuentro se abordaron la prevención y la atención a las víctimas de violencia de género.
Durante su intervención, Olimpia López advirtió de las dificultades adicionales que pueden afrontar las mujeres que sufren violencia de género en medio rural, como la distancia a los servicios, la falta de transporte, la dependencia económica o el miedo a que se conozca su situación. En este sentido, destacó la necesidad de garantizar que todas las víctimas puedan acceder a los recursos de atención y protección, independientemente de su lugar de residencia.
La subdelegada agradeció la labor de Fademur para dar visibilidad a las necesidades de las mujeres del rural e incidió en la importancia de la formación de los profesionales que intervienen en estas situaciones. También defendió la coordinación entre administraciones, servicios sociales, personal sanitario, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y entidades sociales para ofrecer una respuesta eficaz y respetuosa con las víctimas.
La subdelegada del Gobierno hizo especial hincapié en la protección de los niños y de las niñas que conviven con situaciones de violencia de género y recordó que también precisan atención y apoyo específicos.
«Construir redes de apoyo significa reducir la distancia que separa a una persona que sufre de alguien a quien se atreva a pedir ayuda», señaló a Olimpia López, que pronunció un llamamiento a la responsabilidad compartida para que «ninguna mujer, viva donde viva, sienta que tiene que afrontar sola una situación de violencia».