La Universidad de Granada (UGR) en Melilla acoge este miércoles la jornada ‘Violencia vicaria: la instrumentalización de los menores en la violencia de género’, organizada por la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer de la Delegación del Gobierno, en colaboración con la institución universitaria.
En el acto de inauguración han participado la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh; el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Tecnologías Digitales, Juan Antonio Marmolejo Martín; el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, César Augusto Solano Galvis; y la vicedecana de Estudiantes, Extensión Universitaria e Internacionalización, María Amaya Epelde Larrañaga. También ha estado presente la jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer, Laura Segura Sarompas, encargada de presentar y moderar la jornada.
Durante su intervención, Sabrina Moh ha recordado las concentraciones celebradas este año a las puertas de la Delegación del Gobierno para condenar los asesinatos de mujeres y menores. En este sentido, ha apuntado que durante 2026 han sido asesinados tres menores como consecuencia de la violencia vicaria y que, desde 2013, la cifra asciende a 68.
“Cada vez que damos cifras, las damos porque detrás de cada uno de estos asesinatos hay mucho dolor”, ha manifestado al tiempo que ha incidido en que esta realidad interpela al conjunto de la sociedad y exige seguir trabajando en la prevención, la concienciación, la sensibilización y la atención a las víctimas.
La máxima representante del Gobierno de España en Melilla ha destacado la importancia de impulsar espacios de formación y encuentro que permitan compartir experiencias y adquirir herramientas para detectar señales, comprender las distintas manifestaciones de la violencia vicaria y responder a las necesidades de quienes la sufren. Asimismo, ha recordado que este trabajo debe desarrollarse durante todo el año, porque “la formación y la educación son imprescindibles”.
Sabrina Moh ha agradecido la organización de la jornada y la colaboración de la Universidad de Granada, así como la participación de las ponentes, a quienes ha reconocido su generosidad al compartir sus conocimientos y experiencias. “En estas situaciones, las víctimas deben ser escuchadas, deben ser comprendidas, deben ser protegidas”, ha concluido.
Protección de los menores y espacios seguros
Por su parte, la jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer, Laura Segura, ha explicado que esta jornada abre las actividades de formación y sensibilización que se desarrollan en torno al 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Segura ha incidido en la necesidad de mejorar los mecanismos de protección y acompañamiento a los menores, así como de crear espacios seguros que garanticen su bienestar. “Solo si protegemos a los menores estaremos protegiendo a sus madres”, ha señalado.
La responsable de la Unidad ha recordado que la violencia vicaria no se limita a sus manifestaciones más extremas, sino que también puede presentarse a través de otras formas de instrumentalización y daño que no siempre son reconocidas. De ahí la importancia de identificar las señales de alerta y evitar que tanto los menores como sus madres queden desprotegidos.
Identificar la violencia vicaria cotidiana e invisible
La psicóloga clínica Sonia Vaccaro, especialista en victimología y violencia de género y quien acuñó el concepto de violencia vicaria, ha centrado su intervención en la importancia de reconocer sus manifestaciones habituales, aquellas que pueden pasar inadvertidas.
Vaccaro ha advertido de que esta violencia continúa siendo invisibilizada cuando se interpreta como un conflicto entre las partes o un problema de parentalidad, cuando en realidad se trata de la instrumentalización de los hijos e hijas para continuar haciendo daño a la mujer.
La especialista ha insistido en que identificar previamente estas conductas es fundamental para prevenir las manifestaciones más extremas de esta violencia. “La importancia de poder identificar previamente esta violencia terrible”, ha señalado, reside precisamente en la posibilidad de actuar antes de que se produzcan consecuencias irreparables.
La protección jurídica de niños y niñas
La fiscal jefa de la Fiscalía de Área de Melilla, Laura Santa Pau, ha abordado la violencia vicaria desde la perspectiva jurídica, repasando las reformas legislativas que han reforzado la protección de los menores y de otras personas del entorno de las víctimas.
En concreto, ha explicado algunas de las modificaciones introducidas por la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), tanto en el Código Civil como en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Entre ellas, ha destacado las medidas que permiten proteger a los menores durante los procedimientos judiciales y evitar su exposición innecesaria a situaciones de violencia.
Santa Pau ha incidido también en la importancia de adoptar las medidas de protección oportunas en relación con los regímenes de visitas, la guarda y custodia o la patria potestad cuando las circunstancias lo requieran. En este sentido, ha defendido que “un maltratador no es un buen padre” y ha recordado que proteger a los niños y niñas es también una forma de proteger a sus madres.
Un programa con distintas perspectivas
La jornada se completa con la participación de Isabel María Montis Val, psicóloga de la Oficina de Atención a las Víctimas del Delito de Melilla, y con la presentación del proyecto socioeducativo ‘El latido de las mariposas’, a cargo de Isabel Gallardo Sánchez e Itziar Prats Fernández, psicóloga y víctima de violencia vicaria.
Este proyecto, impulsado tras el asesinato de las dos hijas de Itziar Prats por parte de su padre, trabaja la prevención de la violencia contra las mujeres y la coeducación a través de actividades de sensibilización en centros educativos y universidades.
Con este encuentro, se busca favorecer el intercambio de conocimientos y experiencias entre profesionales de distintos ámbitos y contribuir a mejorar la prevención, la detección y la respuesta ante la violencia vicaria.