El Parador de Turismo de Melilla afrontará a partir del próximo mes de octubre una ambiciosa reforma con una inversión total prevista de 7,3 millones de euros para mejorar y modernizar el edificio, así como avanzar en sostenibilidad y accesibilidad.
La presidenta de Paradores, Raquel Sánchez, ha presentado hoy en la ciudad autónoma, junto a la delegada del Gobierno, Sabrina Moh Abdelkader, lo que ha calificado como “uno de los proyectos más relevantes que la compañía pone en marcha en este 2026”. Una apuesta muy importante que refleja el compromiso de la cadena hotelera pública no solo con este Parador, sino también con el futuro turístico de Melilla.
Raquel Sánchez ha explicado que se trata de una renovación de gran envergadura acompañada de “una inversión histórica que responde a una necesidad clara: que este Parador esté a la altura de lo que merece la ciudad de Melilla y de lo que esperan quienes nos visitan”, ha señalado.
Esta ambiciosa reforma, que obligará al cierre del establecimiento desde octubre de este año hasta, previsiblemente, finales de 2027 o principios de 2028, es otro ejemplo de la apuesta continua de la cadena por seguir avanzando en sostenibilidad, accesibilidad y calidad.
La intervención supondrá una renovación tanto interior como exterior del establecimiento, orientada a mejorar la experiencia de los clientes, modernizar las instalaciones y avanzar decididamente hacia un modelo más sostenible y eficiente, alineado con los retos actuales y con la apuesta de la hotelera pública por las energías renovables.
Ampliación de la intervención
La reforma va a suponer una inversión de en torno a los 6,5 millones de euros, de los cuales 2,3 millones proceden del Plan integral de desarrollo socioeconómico de la Ciudad de Melilla, impulsado por el Gobierno de España. A esos 6,5 se suman unos 800.000 euros del proyecto de interiorismo.
Inicialmente se preveían actuaciones por valor de 4 millones, que incluían la reforma de las 40 habitaciones, baños y pasillos, y diversas actuaciones de mejora de las zonas comunes, como la sustitución de las carpinterías exteriores e interiores. Además, había previstas intervenciones en materia de accesibilidad, como la instalación de un ascensor que conectara el hall con la zona del restaurante, y también una profunda renovación de las instalaciones, que incluía: sustituir tuberías, fancoils, renovación del grupo electrógeno, entre varias otras.
Sin embargo, durante la redacción del proyecto inicial se apostó por ir un paso más allá, y se identificaron nuevas necesidades, como la renovación completa de la red de telecomunicaciones, surgiendo además la oportunidad de ampliar el alcance de la intervención para mejorar de forma integral el conjunto del establecimiento. “Creemos firmemente que la ciudad de Melilla y su Parador merecen una actuación aún más ambiciosa”, ha indicado la presidenta.
Bajo este planteamiento, a principios de este año se impulsó una segunda licitación por importe de otros 2,5 millones de euros, centrada en la envolvente y los espacios exteriores. Una ampliación que contempla la rehabilitación de la fachada del Parador para recuperar su estado original y devolverle la imagen con la que fue concebido. Un edificio de estilo funcionalista diseñado por el arquitecto Juan Luis Manzano-Monís y Mancebo, inaugurado en 1973.
También se van a llevar a cabo importantes actuaciones para mejorar las condiciones de los empleados, como la climatización de la cocina y la lavandería, la reforma de los vestuarios y la adecuación de las habitaciones destinadas al personal.
Además, en línea con el compromiso de Paradores con la sostenibilidad, se van a impulsar distintas medidas orientadas a mejorar la eficiencia energética del Parador. De hecho, Melilla es uno de los 13 establecimientos de la Red que van a ser objeto del Plan de Choque de Eficiencia Energética de la compañía. Para ello, se instalarán sistemas de energía termosolar y en la cubierta se apostará por la aerotermia: energías renovables que van a permitir reducir la dependencia del gasóleo. Con estas intervenciones, se estima que el Parador reducirá un 80% sus emisiones anuales de CO₂ —equivalentes al dióxido de carbono que absorben 2.000 árboles o a evitar 800 vuelos de corta distancia— y conllevará un ahorro económico de alrededor de 20.000 euros anuales.
Recuperar la esencia del Parador
Los 800.000 euros del proyecto de interiorismo buscan reforzar la misma ambición de la intervención con la envolvente. Un proyecto que nos permitirá recuperar la esencia del Parador, inspirándonos en sus orígenes —en las décadas de los 70 y 80—, pero reinterpretándolos desde una mirada contemporánea.
“Se trata de una propuesta profundamente conectada con el carácter único de Melilla: una ciudad abierta, diversa, cruce de culturas, y con una identidad arquitectónica muy reconocible, destacando especialmente por su riqueza modernista, una de las más notables de España, junto a la de Barcelona”, ha señalado Sánchez.
La magnitud de la actuación hace necesario el cierre parcial del establecimiento, que se estima que se producirá en octubre de este año, con la intención de, si se cumplen los plazos previstos, reabrir las puertas antes de que finalice 2027 o principios de 2028. “Cuando reabramos, ofreceremos a nuestros clientes un Parador renovado, pero también más responsable, más inclusivo y adaptado a las nuevas necesidades”, ha garantizado la presidenta.
La delegada del Gobierno, Sabrina Moh, por su parte, ha puesto en valor esta inversión, que ha calificado como “un paso importante para el desarrollo turístico y económico de la ciudad”. Asimismo, ha incidido en el papel estratégico que desempeñan los Paradores dentro de la política turística, subrayando que “son mucho más que un alojamiento: representan una seña de identidad, aportan prestigio y son herramientas clave para posicionar destinos con valor cultural, patrimonial y paisajístico”.
Según ha explicado, esta actuación contribuirá a modernizar las instalaciones y mejorar la experiencia de los visitantes, atrayendo un turismo de mayor calidad y con mayor impacto positivo en la economía local, además de generar un efecto tractor sobre el sector turístico melillense, favoreciendo la mejora de los servicios, la profesionalización y el aumento de la competitividad.
Nuevo Punto Violeta
La presidenta, Raquel Sánchez, ha aprovechado la visita junto a la delegada para anunciar también la incorporación del Parador de Melilla a la red de Paradores con Puntos Violeta, como espacios seguros y libres de violencia machista.
“Hoy reafirmamos nuestros valores como empresa pública comprometida con la sostenibilidad, la conservación del patrimonio y también con las personas, consolidando nuestra apuesta por un turismo de calidad, respetuoso y transformador”, ha destacado.
Un índice de ocupación creciente
El Parador de Turismo de Melilla alcanzó en 2025 una ocupación media del 67%, lo que supone 6 puntos por encima del año anterior. Durante el pasado ejercicio, más de 9.000 personas se alojaron en establecimiento, superando los 6.800 cubiertos vendidos, un 35,5% más que en 2024. La mayoría de sus clientes son nacionales, si bien los huéspedes extranjeros, que representaron el 15% del total, experimentaron un incremento del 23,6% con relación al año anterior. Esta tendencia creciente se mantiene en lo que va de año, con un índice de ocupación de enero a marzo ocho puntos por encima de 2025 y un aumento del 22,53% en el número de clientes.