“El machismo está campando a sus anchas en las redes sociales y están llegando discursos negacionistas y misóginos a nuestros niños y niñas”.
La Jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia sobre la Mujer de la Delegación del Gobierno, Laura Segura, ha alertado de que las violencias machistas que se producen en el entorno digital tienen efectos “reales y muy duraderos” en las víctimas, especialmente en mujeres y menores.
Durante una entrevista en el programa Los Desayunos de Onda Cero, Segura ha subrayado que las agresiones que se producen a través de internet y de las redes sociales “no son menos violencia por ser digitales”, ya que generan daños importantes en quienes las sufren.
Según ha explicado, una de las principales diferencias respecto a otras formas de violencia es su capacidad de difusión y permanencia. Mientras que en el pasado una agresión, por ejemplo en un centro educativo, tenía una difusión limitada al entorno cercano, actualmente el uso de redes sociales permite que ese contenido se extienda de forma masiva y permanezca en el tiempo.
Segura ha destacado que estas violencias digitales se están produciendo en los espacios donde hoy se construye gran parte de la conciencia social, especialmente entre la población joven. En este sentido, ha advertido de la profusión del contenido machista en las redes sociales.
Ante esta situación, ha defendido la importancia de actuar desde la educación y la coeducación para contrarrestar estos mensajes. No obstante, ha aclarado que la responsabilidad no puede recaer únicamente en el ámbito educativo, ya que las familias muchas veces no cuentan con los medios o los recursos necesarios para afrontar por sí solas este fenómeno.
En este contexto, Segura ha planteado la necesidad de reflexionar sobre la limitación del acceso de los menores a determinados contenidos en internet. Según ha indicado, muchas de las denuncias relacionadas con violencia en redes sociales afectan a menores de edades muy tempranas, en algunos casos entre los 10 y los 12 años.
Asimismo, ha alertado de la exposición precoz a contenidos pornográficos en internet. Así, muchos niños acceden por primera vez a la pornografía de manera accidental en torno a los ocho años, y a los 12 o 13 ya consumen contenidos que normalizan la violencia, la explotación y la cosificación del cuerpo de la mujer.
Esta situación puede influir en la forma en que los jóvenes entienden las relaciones afectivas y sexuales, y está relacionada con el aumento de conductas violentas y agresiones sexuales entre chicos y chicas cada vez más jóvenes, ha advertido.
Por ello, ha insistido en la necesidad de actuar con urgencia para proteger a la infancia y la adolescencia frente a estos contenidos y mensajes que “están poniendo en peligro a nuestros niños y a nuestras niñas”.
Violencia oculta o silenciada
Durante la entrevista radiofónica Segura ha abordado el hecho de que, en Melilla, se ha producido un descenso en el número de denuncias por violencia de género, aunque al mismo tiempo ha aumentado el número de mujeres que cuentan con protección policial dentro del sistema VioGén.
Así, se ha referido al balance de 2025, año que se cerró con alrededor de 284 denuncias por violencia de género, mientras que en los primeros meses de 2026 se mantiene una media de entre 20 y 22 denuncias mensuales. Según ha indicado, esta tendencia continúa la dinámica observada el pasado año, cuando ya se registró una reducción aproximada del 14% en el número de denuncias.
Sin embargo, el descenso de denuncias no se traduce en una menor necesidad de protección. Actualmente, más de 230 mujeres en Melilla se encuentran dentro del sistema VioGén, con algún nivel de riesgo y protección policial por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Segura ha explicado que este incremento de mujeres protegidas se debe, en parte, a las mejoras introducidas por el Ministerio del Interior en el sistema, que permiten mantener los casos activos durante más tiempo. Además, ha destacado la puesta en marcha del Protocolo Cero, que posibilita que las Fuerzas de Seguridad mantengan medidas de protección incluso cuando la víctima no ha presentado denuncia formal, recabando información del entorno cercano. “Gracias al Protocolo Cero el número de mujeres y menores que están en el sistema con protección ha aumentado”, ha indicado.
En cuanto a la situación actual, hay dos casos catalogados como de riesgo alto y en torno al 70% de las mujeres protegidas tienen hijos menores a su cargo, lo que implica que el número real de personas bajo protección policial en la ciudad es mayor, ya que también se incluyen a los hijos e hijas de las víctimas.
Segura ha recordado que las cifras oficiales reflejan solo una parte del problema, dado que solo se denuncia alrededor del 30% de la violencia de género, por lo que una gran parte permanece oculta o silenciada. Además, ha precisado que los datos se refieren exclusivamente a la violencia en el ámbito de la pareja o expareja, sin incluir otras formas de violencia contra las mujeres, como la violencia sexual, los matrimonios forzados o la explotación sexual.
En este sentido, ha explicado que una reducción de denuncias no debe interpretarse necesariamente como un dato positivo, ya que puede reflejar una menor verbalización de las situaciones de violencia.
A nivel nacional, ha señalado que en los dos últimos años se ha producido un incremento significativo en el número de denuncias, con casi 200.000 registradas tanto en 2024 como en 2025, frente a la media anual anterior de unas 166.000. Este aumento ha sido interpretado como un mayor uso de los recursos de ayuda del Estado, como las denuncias o el teléfono 016.
No obstante, ha advertido de que distintos estudios recientes, como el Barómetro Juventud y Género, muestran un retroceso en la percepción social de la violencia de género como problema estructural. Según Segura, este fenómeno podría estar contribuyendo a un nuevo silenciamiento de las violencias, ya que algunas mujeres podrían dudar más a la hora de denunciar por temor a ser cuestionadas o a no ser creídas.