La conferencia internacional sobre resiliencia regional ante los desastres provocados por la emergencia climática organizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en alianza con el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, puso hoy en valor el conocimiento y la experiencia acumulados por España tras la DANA de 2024 en Valencia, como una enseñanza de utilidad para el resto del mundo a la hora de mejorar la prevención, la respuesta y la recuperación frente a futuras catástrofes.
El encuentro subrayó así la capacidad de España para convertir las lecciones aprendidas tras la DANA en conocimiento y herramientas que puedan ser compartidos con otros territorios y contribuir a reforzar la resiliencia de las comunidades ante el impacto creciente de la emergencia climática.
Durante la jornada de clausura de la conferencia, se concluyó en la importancia de “la alianza estratégica entre España y la OCDE para avanzar precisamente en este objetivo: transformar la experiencia adquirida tras la DANA de 2024 en instrumentos útiles de prevención y resiliencia para el conjunto de la comunidad internacional”, en palabras de la comisionada Especial para la Reconstrucción y Recuperación tras la DANA, Zulima Pérez.
La experiencia española demuestra que la respuesta ante una catástrofe no termina con la emergencia. La reconstrucción debe incorporar una visión de futuro que permita construir territorios más preparados, infraestructuras más sólidas, mecanismos de financiación más ágiles y una coordinación efectiva entre todas las administraciones.
En este sentido, Valencia se ha convertido durante estos días en un punto de encuentro internacional para compartir experiencias y conocimiento sobre cómo afrontar los desastres asociados a la emergencia climática.
La conferencia ha permitido visibilizar el compromiso de España con una gobernanza multinivel efectiva, donde las administraciones locales, autonómicas y estatales puedan disponer de protocolos ágiles, apoyo experto y redes de cooperación capaces de proteger de manera directa a la ciudadanía.
El foco, en las personas afectadas
La jornada de clausura acogió también un diálogo con personas afectadas por distintos desastres naturales recientes, que ha permitido incorporar al debate internacional los testimonios y la experiencia directa de quienes han sufrido las consecuencias de estas catástrofes.
Durante la sesión se puso de relieve que las personas deben situarse en el centro de todas las políticas de prevención, emergencia, recuperación y reconstrucción.
La protección de la vida y la seguridad de la ciudadanía constituye el objetivo último de la actuación de las administraciones ante una catástrofe climática.
En este contexto, la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, resaltó que “las asociaciones de personas afectadas representan una voz esencial para trasladar las necesidades de la ciudadanía y contribuir a mejorar los mecanismos de respuesta ante futuras emergencias”. Sus experiencias permiten identificar las fortalezas y las carencias de los sistemas de prevención y protección civil y extraer enseñanzas para hacerlos más eficaces.
La conferencia ha incidido asimismo en la necesidad de consolidar una cultura de la prevención y de la protección civil, que implique a todas las administraciones y permita compartir experiencias, protocolos y capacidades entre territorios.
La cooperación resulta especialmente necesaria en un escenario en el que el cambio climático incrementa la vulnerabilidad de los territorios ante fenómenos meteorológicos extremos.