La Delegación del Gobierno de España en Andalucía ha acogido hoy el acto de reconocimiento y homenaje a la familia León Trejo, uno de los exponentes más visibles de la acción represora cometida en Sevilla por el general Queipo de Llano contra funcionarios, docentes y representantes políticos de la Segunda República tras el golpe de Estado de julio de 1936, que conllevó el fusilamiento de tres hermanos, – uno de ellos identificado en la fosa de Pico Reja de Sevilla – , al exilio de un cuarto hermano y a la situación de extrema precariedad de sus viudas y descendientes, desprovistos de cualquier tipo de pensión, amparo institucional o reconocimiento civil durante décadas.
La Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática, reconoce el derecho a la reparación moral y a la recuperación de la memoria personal y familiar de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra de España y la dictadura, “el homenaje a Manuel, Joaquín y José León Trejo constituye un acto de reconocimiento institucional y de reparación moral hacia tres víctimas de la represión franquista, así como hacia sus familias. Preservar su memoria supone cumplir con el deber democrático de reconocer a quienes padecieron la violencia y la vulneración de sus derechos, contribuyendo a la recuperación de la verdad histórica y al fortalecimiento de una memoria democrática basada en el respeto a la dignidad de las víctimas y a los valores de libertad, justicia e igualdad”, ha señalado el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez.
El artículo 6 de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática contempla el derecho a obtener una Declaración de reconocimiento y reparación personal a quienes durante la Guerra de España y la dictadura padecieron persecuciones, condenas, sanciones o cualesquiera otras formas de violencia personal por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa.
Mediante esta Declaración, la democracia española honra a aquellos ciudadanos que padecieron directamente la injusticia y los agravios derivados de la Guerra de España y de la dictadura franquista. A quienes perdieron la vida y también a quienes perdieron su libertad al padecer prisión, deportación, confiscación de sus bienes, trabajos forzosos o internamientos en campos de concentración dentro o fuera de nuestras fronteras. Igualmente, se reconocerá a quienes perdieron la patria al ser empujados a un largo, desgarrador y en tantos casos, irreversible exilio.
La represión franquista afectó directamente a cuatro de los seis hermanos León Trejo: tres de ellos fueron fusilados entre los años 1936 y 1938, mientras que el cuarto se vio obligado al exilio. El devenir de este núcleo familiar simboliza de forma fidedigna el severo impacto personal, profesional y social derivado de la violencia política de la Guerra de España y la posguerra.
José León Trejo, desarrolló una notable carrera académica como catedrático, que compaginó como concejal en el Ayuntamiento de Sevilla en 1931. Tras el triunfo del golpe de Estado en la capital hispalense, fue ejecutado el 17 de octubre de 1936 en el cementerio de San Fernando. Sus restos mortales fueron depositados en la fosa común de Pico Reja, donde, tras los correspondientes trabajos de exhumación y análisis genéticos, se convirtió en la primera víctima de la represión franquista identificada mediante ADN en dicho emplazamiento.
Joaquín León Trejo, de profesión maestro y alcalde del municipio sevillano de Pruna, se desplazó a Sevilla tras la sublevación militar con el propósito de defender el orden legal establecido. Fue ejecutado el 22 de agosto de 1936 en Castilblanco de los Arroyos. Sus restos continúan en paradero desconocido, presumiéndose su inhumación en una fosa común de la citada localidad.
Manuel León Trejo, profesor en la Escuela de Magisterio y empleado público del Ayuntamiento de Sevilla, permaneció oculto durante dos años para salvaguardar su integridad, llegando su entorno familiar a simular su defunción como medida de protección. Tras ser víctima de un engaño bajo la falsa promesa de facilitar su evacuación de la ciudad, y a pesar de presentar un estado de salud crítico, fue trasladado en camilla para su ejecución el 9 de julio de 1938. Su pertenencia a la masonería fue computada como un factor agravante. Sus restos, aún sin identificar, podrían hallarse en la fosa de Pico Reja o en la cercana de Monumento.
Francisco León Trejo fue el único de los cuatro hermanos que sobrevivió al conflicto en el exilio. En calidad de jefe de la base aérea de Cuatro Vientos (Madrid) el 18 de julio de 1936, neutralizó la adhesión de la infraestructura al levantamiento militar; una determinación que el propio oficial vinculó de manera directa con la posterior acción punitiva ejercida contra sus hermanos en Sevilla. Tras desempeñar diversas funciones de responsabilidad en la aviación republicana, fue destinado a Estados Unidos, país donde residió en condición de exiliado hasta su fallecimiento en 1973.