El Gobierno de España rindió homenaje ayer, en Montevideo, al exilio español en Uruguay y a sus descendientes, en un acto presidido por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, en el que se ha reconocido a quienes tuvieron que dejar España como consecuencia de la Guerra, la dictadura franquista o las difíciles condiciones económicas de la época.
Durante el acto, el ministro ha puesto en valor el compromiso del Gobierno de España con la reparación, la memoria y la justicia democrática, así como la histórica solidaridad del pueblo uruguayo con quienes llegaron buscando refugio y una nueva oportunidad.
“Hoy, en esta velada inolvidable, cerramos un círculo que jamás debió de abrirse. Estamos aquí para hacer justicia y sanar heridas; para hacer honor a la Historia y satisfacer, así, una deuda pendiente”, ha destacado el ministro.
Torres ha hecho balance del impacto de la Ley de Memoria Democrática en Uruguay, que ha permitido que 11.670 personas hayan obtenido la nacionalidad española. Esta medida, que ha sido solicitada por 49.908 descendientes, tiene la vocación de reparar las consecuencias del exilio y de fortalecer los vínculos históricos con las familias de quienes tuvieron que abandonar España.
“La nacionalidad no es únicamente un vínculo jurídico; es también una reparación moral y una afirmación de pertenencia”, ha subrayado Torres durante el encuentro. “Con cada expediente resuelto, con cada inscripción, con cada pasaporte entregado, cerramos, con hechos y no palabras, ese abismo que provoca la nostalgia”, ha afirmado.
El acto ha contado, además, con un recuerdo especial para los denominados “niños y niñas de la Guerra”, símbolo de una generación marcada por el desarraigo y la reconstrucción vital lejos de su tierra. Sus historias han sido reivindicadas con el ejemplo de las hermanas María Josefa y Carmen Bergós.
El ministro, que ha estado acompañado por el embajador de España en Uruguay, Javier Salido; por el cónsul general de España en Montevideo, Juan Carlos Gafo; y por el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez; ha explicado que “este homenaje se define con nombres propios, porque la Memoria Democrática no puede ser abstracta. Está hecha de carne y huesos, de lágrimas y sinsabores, pero también de resiliencia y valentía”. Y ha concluido: “No podemos permitir que su sacrificio se pierda en la niebla del olvido”.