El delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, destacó hoy en la Universidad de Vigo que “el empleo con derechos es la mejor política social, y el bienestar compartido, la mejor garantía de progreso”. Lo hizo en la inauguración del seminario internacional RightsEU, un encuentro que reúne a expertos de seis países para abordar los retos de la transición ecológica, la digitalización y la cohesión social en el campo laboral.
Blanco agradeció a la universidad y a la coordinadora del proyecto, Emma Rodríguez, su compromiso con una Europa “más justa, más cohesionada y más social”, y puso en valor que este tipo de foros “son esenciales para seguir avanzando en una agenda europea que ponga en el centro los derechos de las personas trabajadoras”.
A lo largo de su intervención, el delegado repasó los avances impulsados por el Gobierno de España en los últimos años en materia de derechos laborales: la subida del Salario Mínimo Interprofesional en un 54% desde 2018, la reforma laboral que redujo la temporalidad, la protección de las trabajadoras del hogar, la implantación de los ERTE, la regulación del teletrabajo o la próxima reducción de la jornada a 37,5 horas semanales. “Apostamos por un modelo de crecimiento que no deja a nadie atrás. Un modelo que acredita que se puede liderar en Europa ampliando derechos y garantizando estabilidad”, aseguró.
También destacó el compromiso del Gobierno con la Economía Social y de los Cuidados, a través de instrumentos como el PERTE específico, y con el diálogo social como herramienta clave para el progreso.
En clave gallega, Blanco subrayó que el Plan de Recuperación supuso “una transformación sin precedentes”, con más de 4.000 millones de euros invertidos en digitalización, sostenibilidad, empleo de calidad y cohesión territorial. “Nunca antes se transfirió tanto desde lo Estado a Galicia y a sus ayuntamientos”, afirmó.
El delegado celebró que, gracias a este impulso, Galicia registre cifras récord de afiliación, mínimos históricos de desempleo juvenil y femenino, y una economía “más fuerte y más preparada para los desafíos que vienen”.
Con todo, advirtió que quedan retos por delante como la regulación de la inteligencia artificial en el trabajo, la salud mental laboral o la desconexión digital.
Para finalizar, Pedro Blanco apeló a la responsabilidad colectiva de seguir construyendo una Europa centrada en las personas: “La igualdad y la no discriminación no soy solo principios jurídicos: son el fundamento ético del proyecto europeo. Sin igualdad no hay cohesión. Y sin cohesión, no hay futuro para Europa”.