Las islas de San Simón y de San Antonio, situadas en la ría de Vigo, fueron un espacio utilizado por los sublevados contra la II Republica como penal durante la Guerra de España y los primeros años de la dictadura franquista.
A partir de octubre de 1936, la isla de San Simón se convirtió en una colonia penitenciaria en la que los sublevados recluyeron a presos republicanos llegados en un primer momento de la provincia de Pontevedra y de toda Galicia, y, posteriormente, de otros lugares de la geografía española, especialmente desde Asturias.
El penal, donde se amontonaban los presos, estuvo abierto entre octubre de 1936 y el 15 de marzo de 1943. Por allí pasaron más de 5.600 personas recluidas.
Desde febrero de 1939, y hasta que el penal fue desmantelado a principios de 1943, se vivió la etapa más funesta de este espacio, con la llegada masiva de presos de edades muy avanzadas procedentes de toda la geografía española. Entre sus muros se tienen contabilizadas más de 517 muertes, además de las que se produjeron por 'paseos' y fusilamientos. Fueron las mujeres de Sada, a quienes apodaban, “las madrinas”, quienes prestaron cuidados y ayuda esenciales para la supervivencia de los presos.
El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha estado acompañado por la comisionada Carmina Gustrán; el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco; la alcaldesa de Redondela, Digna Rivas, y el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada
Pedro Blanco reconoció expresamente el trabajo del secretario de Estado de Memoria Democrática, de la alcaldesa y de las asociaciones memorialistas, “que con constancia y sensibilidad hicieron posible que San Simón sea un espacio vivo de recuerdo y dignidad”.