Bajo la perspectiva de una “España 2050”, adaptada en este caso a la isla, la intervención planteó un modelo de desarrollo basado en la formación, la investigación y la creación de oportunidades para retener y atraer talento. Se propuso reforzar la educación en todas sus etapas, impulsar la formación profesional y universitaria, y promover sectores emergentes relacionados con la transformación digital, la vulcanología, la astronomía y la economía azul. Asimismo, se subrayó la importancia de apoyar el emprendimiento local y la innovación como motores para generar empleo de calidad y aumentar la competitividad de la isla.
La ponencia concluyó destacando el potencial de La Palma para convertirse en un referente internacional de ciencia, sostenibilidad y calidad de vida. Para ello, se apuesta por mejorar la conectividad y las infraestructuras estratégicas, potenciar el Observatorio del Roque de los Muchachos, desarrollar la investigación vulcanológica y aprovechar recursos como la geotermia para crear nuevas oportunidades económicas, especialmente en ámbitos como el turismo de bienestar, asociado a los balnearios que se desarrollan en el entorno de las centrales geotérmicas como Blue Lagoon en Islandia. El mensaje final transmitió una visión optimista y ambiciosa, basada en la resiliencia de la sociedad palmera y en la capacidad de la isla para construir un futuro innovador, sostenible y diversificado.