La tecnología se basa en un proceso de despresurización que permite extraer el dióxido de carbono acumulado en sótanos, plantas bajas y cámaras de aire de los inmuebles. Para ello, se instalan conductos y equipos de extracción que canalizan el gas hacia zonas exteriores no habitables, donde se libera de forma controlada para favorecer su dispersión natural en la atmósfera sin representar un peligro para la población.
El comisionado especial para la reconstrucción, Héctor Izquierdo, ha destacado la importancia de la cooperación entre administraciones y organismos científicos para impulsar soluciones eficaces ante esta situación. Según ha señalado, esta colaboración no solo contribuye a acelerar la recuperación de las áreas afectadas, sino que también convierte a La Palma en un referente internacional en la gestión de emergencias volcánicas y en la aplicación de conocimiento científico ante catástrofes naturales.
Este sistema experimental se incorpora a otras actuaciones que ya funcionan en Puerto Naos, como la red de sensores de vigilancia continua y los mecanismos de ventilación forzada instalados en distintos edificios. Los ensayos en marcha servirán para elaborar un protocolo que pueda aplicarse en aquellos inmuebles donde todavía se detectan niveles elevados de CO2, con el objetivo de agilizar el retorno de los vecinos garantizando siempre la seguridad.