Izquierdo destacó que las pruebas realizadas han permitido comprobar una reducción significativa de los niveles de dióxido de carbono tanto en los garajes como en las viviendas situadas sobre ellos y en edificios cercanos. “Los resultados están siendo esperanzadores; hemos comprobado que los niveles de CO2 caen de manera drástica no solo en los inmuebles intervenidos, sino también en un radio de unos 30-35 metros alrededor de los sondeos”, explicó. “En la primera prueba que hemos desarrollado, algunos edificios que registraban picos de hasta 50.000 partículas por millón ahora han descendido a niveles cercanos a 1.500, con lo que, si utilizamos estratégicamente estos nuevos ‘pinchazos’, las condiciones de seguridad podrían cambiar de forma muy importante en toda esta zona”, añadió.
Por su parte, la responsable de vigilancia volcánica del IGN, Carmen López, subrayó que el comportamiento de los gases volcánicos continúa siendo monitorizado de manera permanente y recordó que los trabajos se están desarrollando con base científica y máxima prudencia. “Los datos obtenidos hasta ahora muestran una evolución positiva y confirman que las medidas de mitigación están contribuyendo a reducir de manera notable las concentraciones de CO2 en superficie y en el interior de los edificios”, señaló.