En este sentido, Izquierdo subrayó que la reconstrucción de la Isla no puede limitarse a la recuperación material, sino que debe incorporar una dimensión social y demográfica que garantice el futuro del territorio. “Fijar población joven es clave para asegurar la sostenibilidad económica, social y territorial de La Palma”, señaló. Por su parte, Pérez Correa trasladó la disposición de la institución estatal que representa a colaborar en el diseño de políticas específicas dirigidas a la juventud en territorios insulares, con especial atención a las singularidades de las denominadas Islas Verdes.
En la reunión se abordaron posibles líneas de actuación centradas en el impulso de planes de rejuvenecimiento poblacional que está desarrollando la Secretaría de Estado de Juventud e Infancia en las zonas menos pobladas de España, con especial atención a las oportunidades que ofrece el teletrabajo como herramienta para fijar población y revitalizar territorios insulares. Estas iniciativas contemplan la atracción y retorno de jóvenes mediante el acceso a empleo digital, la mejora de la conectividad y el apoyo a nuevos modelos de vida en entornos rurales. Asimismo, se puso en valor la coordinación con entidades del tercer sector como Cruz Roja o Cáritas, cuya implicación durante la emergencia volcánica resultó clave, y que continúan desempeñando un papel fundamental en el acompañamiento social, la cohesión comunitaria y el desarrollo de programas orientados a la juventud.
Izquierdo destacó que este tipo de encuentros “permiten coordinar esfuerzos entre administraciones para afrontar uno de los desafíos más importantes de La Palma: garantizar que las nuevas generaciones puedan construir su futuro en la Isla”. La reunión se enmarca en la hoja de ruta del Comisionado para impulsar una reconstrucción integral como respuesta a la necesidad de diversificación económica y las acciones estructurales a medio y largo plazo en la Isla tras la erupción volcánica del Tajogaite.
El reto de paliar el envejecimiento y la falta de relevo generacional
Los datos demográficos evidencian la urgencia de actuar. Según estudios recientes, en La Palma el 21,9% de la población supera los 65 años, lo que refleja una tendencia al envejecimiento. Este fenómeno se ve agravado por la salida de jóvenes en busca de oportunidades formativas y laborales fuera de la isla, especialmente en zonas rurales, donde la edad media ya supera ampliamente los 45 años. Además, el conjunto del archipiélago canario experimenta un envejecimiento acelerado, con cerca de 150 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, lo que confirma un cambio estructural en la pirámide poblacional.
Esta realidad se enmarca en una tendencia más amplia a escala europea. Un mapa elaborado y publicado por el diario El Mundo sitúa a las islas occidentales de Canarias —entre ellas La Palma— entre las regiones de la Unión Europea con menor proporción de población joven, dentro del grupo de territorios donde los menores de 20 años no alcanzan el 16% del total. Este análisis identifica, junto al noroeste peninsular o el sur de Italia, a estas islas como áreas especialmente afectadas por el envejecimiento y la falta de relevo generacional.