Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en Gipuzkoa una organización criminal presuntamente dedicada a la explotación sexual de mujeres, al tráfico de sustancias estupefacientes y a delitos contra los derechos de los trabajadores, en el marco de la operación BUDA, desarrollada en San Sebastián.
La delegada del Gobierno de España en el Euskadi, Marisol Garmendia, y la Jefa Superior de la Policía Nacional en el País Vasco, Teresa Herráez, han presentado los detalles de la denominada Operación Buda en la Comisaría de San Sebastián junto al responsable del operativo, Alejandro N., jefe del Grupo II Operativo de Extranjeros de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Gipuzkoa. La operación se ha saldado con 15 detenidos, el último ayer mismo, y la liberación de 10 víctimas. Entre los detenidos se encuentra la principal investigada, presunta líder de la organización criminal, la cual estaría ejerciendo esta labor en este chalet desde el 2023. A la misma le constan numerosos antecedentes por hechos de similares características en 2018. Una vez que fue puesta a disposición judicial, se decretó su ingreso en prisión, sin fianza.
“Estamos hablando de la esclavitud del siglo XXI. La trata de mujeres y niñas atenta contra la dignidad de las personas y la humanidad misma. La lucha para erradicarla es uno de los objetivos constantes y fundamentales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad como lo demuestran la importante cantidad de detenciones y víctimas liberadas en los últimos tiempos”, ha expresado con contundencia la delegada del Gobierno, Marisol Garmendia.
En efecto, durante el año pasado, la Policía Nacional detuvo el año pasado a 25 personas y liberó a 18 mujeres en varias operaciones relacionadas con la trata de seres humanos bien sea con motivos de explotación sexual o laboral. También la es una lucha propia de la Guardia Civil que, por su parte, participó en la detención de 7 personas y la liberación de 9 mujeres explotadas en una importante operación llevada a cabo en junio del año pasado.
La operación Buda, dirigida por agentes del GOE II de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de San Sebastián, se ha saldado asímismo con dos personas investigadas no detenidas. Además, se llevó a cabo la clausura temporal de la villa, que era utilizada como centro de operaciones de la trama. No se descartan más víctimas ni detenidos, ya que la investigación continúa abierta
En el operativo también han participado agentes de la Unidad de Intervención policial, del Grupo Operativo Especial de Seguridad, de la Unidad Canina, todos ellos adscritos a la Jefatura Superior del País Vasco, y se ha contado con la colaboración de agentes de la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera.
Una organización jerarquizada y permanente
La investigación se inició en febrero de 2025 tras recibirse la llamada anónima de dos presuntas víctimas que alertaban sobre las actividades delictivas que se estaban produciendo en la villa ubicada en la capital guipuzcoana, cuya responsable era una mujer que se beneficiaba de la prostitución ajena, obteniendo el 50% de los beneficios de los servicios sexuales realizados.
Las primeras gestiones permitieron detectar la existencia de una estructura criminal organizada, estable y jerarquizada, en la que cada uno de sus integrantes desempeñaba funciones específicas relacionadas con el control de las mujeres, la captación de clientes, el traslado de estas para realizar sus servicios, la gestión económica del negocio y la distribución de sustancias estupefacientes.
Con las pesquisas realizadas por los investigadores, estos observaron que la organización sometía a las mujeres a un control constante sobre su actividad diaria, sobre su forma de vestir, las salidas al exterior y las relaciones con los clientes. Además, gestionaban los anuncios en páginas de contactos, los teléfonos utilizados para concretar citas y los cobros por los servicios sexuales.
Era la principal investigada, junto con otra mujer que ejercía como lugarteniente, las que durante las 24 horas del día coordinaban la actividad de las personas encargadas del inmueble, la gestión de cómo efectuar los pagos y los traslados de las víctimas para los encuentros con los clientes, utilizando como taxistas a diferentes varones que formaban parte del a organización.
Drogas, pagos mediante aplicaciones móviles y datafonos
Durante la investigación, los agentes detectaron un sistema de cobros, bien en efectivo, a través de tarjetas bancarias o aplicaciones de pago instantáneo, con ingresos compatibles con los precios establecidos para los servicios sexuales investigados.
Asimismo, las gestiones efectuadas por los policías permitieron acreditar la presunta distribución de cocaína, metanfetamina y otras sustancias estupefacientes entre los clientes del establecimiento, así como medicamentos sin receta médica como los que contienen el principio activo sildenafilo para la disfunción eréctil.
Las encargadas (llamadas “mamis” por las propias trabajadoras sexuales) respondían a los teléfonos, cada uno asignado a cada mujer, para concertar las citas con los clientes y, si estos querían consumir sustancias estupefacientes, a través de las palabras en clave “flor blanca” o “flor rosa”, las jóvenes tenían que proporcionar las drogas, cocaína o tusi, respectivamente.
Además, los agentes detectaron a otros trabajadores, que realizaban labores de limpieza, mantenimiento y gestión del inmueble, sin autorización de trabajo ni contrato laboral y sin estar dados de alta en la Seguridad Social, los cuales recibían los pagos en efectivo, con el fin de evitar dejar constancia documental de la relación laboral.
Cuatro entradas y registros simultáneos
El pasado 20 de mayo de 2026 se practicaron cuatro entradas y registros autorizados judicialmente en distintos inmuebles relacionados con la organización criminal, siendo uno de ellos la villa que se utilizaba como centro de operaciones, además de la residencia habitual de la principal investigada y los domicilios usados por parte de su pareja, detenido también en esta operación.
Como resultado del registro, los agentes intervinieron dinero en efectivo, escondido entre la ropa: 65.315 euros, 6.431dólares americanos y 2.085 de libras esterlinas; 40 gramos aproximadamente de cocaína, 17.51 gramos aproximados de tusi, que dio positivo en metanfetamina; 15,46 gramos de roca cristalina, que dio positiva en metanfetamina; 15 pastillas de MDMA, junto a siete balanzas de precisión; 83 pastillas con el principio activo sildenafilo para la disfunción eréctil y once recipientes con una sustancia líquida en su interior posiblemente "popper". Se incautaron diferentes armas, dos pistolas de aire comprimido, dos machetes y una katana y tres dipositivos táser; numerosos dispositivos electrónicos entre los que se hallaron 21 teléfonos móviles, dos ordenadores portátiles y un Ipad, siete datáfonos y otros dispositivos electrónicos; y dos drones.
También se han intervenido numerosas joyas, entre los que se encontraban doce relojes de alta gama, numerosas piezas de joyería de oro y diamantes, con su certificado de autenticidad correspondiente y un lingote de oro de 20 gramos aproximadamente, así como numerosa documentación relacionada con el trabajo de las trabajadoras sexuales, como cuadernos y hojas sueltas donde figuran las horas y cantidades asignados a nombres de estas mujeres.
En el momento de la actuación policial había trece mujeres ejerciendo la prostitución en el chalet investigado, las cuales fueron asistidas y atendidas por parte de los agentes.