El subdelegado del Gobierno en Ourense, Eladio Santos, destacó la importancia de los controles de entrada de uva foránea para "proteger la calidad y la identidad territorial de nuestros vinos ourensanos". El subdelegado supervisó un control de la Guardia Civil en Verín enmarcado en el dispositivo desplegado por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con motivo de la campaña de la vendimia 2026 para vigilar y prevenir la entrada de uva foránea en los territorios amparados por las cuatro Denominaciones de Origen de la provincia.
Durante la supervisión, Eladio Santos subrayó la importancia de la colaboración institucional, ya que el operativo especial se desarrolla en coordinación con los consejos reguladores de las cuatro D.O. de Ourense y con la Consellería de Medio Rural de la Xunta de Galicia, en una acción conjunta destinada a reforzar los mecanismos de control y garantizar el cumplimiento de la normativa. “Perseguimos un objetivo común: proteger al sector viticultor, a los bodegueros y al consumidor”, resaltó.
El subdelegado explicó que la actividad vitivinícola genera en la provincia unos 120 millones de euros de comercialización y representa entre el 4 y el 7% del empleo. “Es una pieza clave de la economía de la provincia, que ayuda también a fijar población en el rural, promueve el enoturismo, contribuye a la conservación del patrimonio natural y cultural y evita el abandono de las tierras agrarias”, indicó.
Además, Eladio Santos puso en valor la evolución positiva de un sector “en expansión, con capacidad para atraer inversión y generar”. “Para eso es imprescindible que su crecimiento se sustente en sus dos grandes valores: la calidad y la identidad territorial. Y precisamente por ello estamos trabajando de manera coordinada”, explicó.
El dispositivo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tiene como finalidad contribuir a la detección y prevención de posibles entradas irregulares de uva procedente de fuera de las zonas amparadas por las denominaciones de origen.
Consecuencias
El subdelegado recordó que la entrada de uva foránea puede tener consecuencias importantes, tanto para los operadores que incurran en prácticas irregulares como para el conjunto del sector. Entre estas consecuencias se encuentran a posible imposición de sanciones administrativas, la eventual exigencia de responsabilidades penales en el caso de conductas constitutivas de fraude alimentario, la expulsión de una bodega de la denominación de origen correspondiente e importantes daños económicos y reputacionais.
Además, el movimiento de uva sin las garantías y controles correspondientes puede incrementar el riesgo de introducción de plagas o enfermedades que afecten al viñedo, con un potencial impacto sobre el conjunto de las zonas productoras.