La subdelegada del Gobierno en A Coruña, María Rivas, clausuró hoy en Ferrol la exposición “Punto y seguimos. La vida puede más”, una muestra fotográfica organizada por la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol y el Centro O Mencer-Oblatas, que visibiliza la realidad de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Durante el acto, Rivas aseguró que era “un honor participar hoy en la clausura de esta exposición tan necesaria y tan llena de sentido”, y comenzó agradeciendo el esfuerzo de las entidades organizadoras y “a todas las personas implicadas en la organización de esta muestra”.
La subdelegada destacó también el trabajo del fotógrafo Fernando Mármol, autor de las imágenes, a quién alabó por “poner imágenes y emociones a una realidad que muchas veces permanece invisibilizada”. Subrayó que “‘Punto y seguimos. La vida puede más’ es mucho más que una exposición”, ya que representa “una llamada de atención a nuestra conciencia colectiva” y una invitación a “mirar de cara un problema tan grave como es la trata de seres humanos con fines de explotación sexual”. Según dijo, este es “un drama que precisa de una respuesta social e institucional firme”.
A su juicio, esta muestra contribuye a “abrir los ojos, a poner nombre y rostro a las víctimas, y a comprender que detrás de cada historia hay dolor, pero también fuerza, superación y esperanza”. Por eso, animó a seguir trabajando “sensibilizando, denunciando y acompañando” a las personas afectadas.
Rivas reafirmó el compromiso del Gobierno de España con la lucha contra la trata, advirtiendo que “no puede existir igualdad real mientras haya mujeres víctimas de un sistema de explotación que mercantiliza sus cuerpos”. En este sentido, destacó que el Plan Estratégico Nacional contra la Trata y la Explotación de Seres humanos es “un plan ambicioso que pretende cubrir no solo la lucha contra este delito, sino también la adecuada asistencia y protección a sus víctimas”. Detalló que las prioridades del plan incluyen “la detección y prevención, la identificación, atención y recuperación de las víctimas, con especial foco en la dimensión de género, situando a las víctimas en el centro de todas las actuaciones”.
La clausura concluyó con un mensaje claro de la subdelegada, que pidió que “esta exposición no sea un punto y final, sino un punto y seguido en la defensa de la dignidad, de los derechos y de la libertad de todas las personas”.