El Gobierno de España y el Ayuntamiento de Irun han descubierto este mediodía la placa conmemorativa que declara el Puente Avenida como Lugar de Memoria Democrática, reconocimiento que fue acordado el pasado 21 de enero y publicado esta semana en el Boletín Oficial del Estado. El acto ha estado presidido por el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, y la alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, acompañados de la delegada del Gobierno en el País Vasco, Marisol Garmendia, la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, y otras autoridades, representantes institucionales y asociaciones memorialistas de la ciudad.
El acto institucional con el que se ha querido honrar la memoria de las víctimas del exilio republicano, se ha desarrollado sobre el mismo puente histórico que conecta Irun con Hendaya. Tras el aurresku y los discursos, una representación institucional ha depositado sendos centros florales frente a la placa que ha sido previamente descubierta y que oficialmente reconoce el puente como 'Lugar de Memoria Democrática'.
En su intervención, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, ha señalado que "la declaración del puente Avenida de Irun como lugar de memoria por parte del Gobierno de España nos obliga al Estado español a recordar y difundir permanentemente ante la ciudadanía y especialmente ante la gente joven el gran éxodo republicano hacia Francia por el puente Avenida como consecuencia del golpe de estado de julio de 1936 contra la II República y la guerra de España. Y nos obliga también a reivindicar el legado de aquellos hombres y mujeres que cruzaron el puente y abandonaron su tierra hacia un exilio forzoso por defender la democracia y las instituciones republicanas y vascas. Ese legado nos alumbró durante la cruel dictadura franquista y está hoy presente en nuestras instituciones democráticas".
Por su parte, la alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, ha destacado que este acto “no es un acto más, es un acto de responsabilidad con quienes nos precedieron y con
quienes vendrán”, y ha recordado que el Puente Avenida fue escenario del éxodo de “unas 15.000 personas, la mayoría mujeres y niños”. Laborda ha subrayado que esta placa “no debiera ser solamente un homenaje al pasado, sino una lección y un mensaje para el futuro”, y ha apelado a mantener viva la memoria afirmando que “ni un paso atrás en el compromiso con la verdad y con la dignidad de quienes tanto sufrieron”, para que este lugar sea desde hoy “un espacio de compromiso democrático y de recuerdo permanente”.
La colocación de la placa conmemorativa forma parte de las medidas de difusión e interpretación previstas por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que desarrollará mecanismos institucionales para integrar este lugar de memoria en los circuitos internacionales que respondan a situaciones de construcción de memoria democrática semejantes. Esta señalización permitirá identificar el Puente Avenida como Lugar de Memoria Democrática y facilitar su conocimiento por parte de la ciudadanía y de las personas que visitan la ciudad.
La declaración pone en valor la relevancia histórica, simbólica y social de este espacio, estrechamente vinculado a los acontecimientos de la Guerra de España (1936-39) y al exilio republicano. El Puente Avenida fue uno de los principales pasos fronterizos utilizados por miles de personas que huían de la violencia y la represión tras el ataque sufrido en 1936, convirtiéndose en un símbolo del éxodo hacia Francia y de la defensa de la libertad y la democracia.
Según recoge el acuerdo de la declaración, en este lugar se produjeron hechos de singular relevancia para la memoria colectiva, relacionados con la lucha por los derechos y libertades, el exilio, la represión y la posterior dictadura franquista. El texto subraya asimismo su valor como referente material de la memoria de las víctimas y como espacio de transmisión de los valores democráticos a las generaciones presentes y futuras.
Inventario de Lugares de Memoria Democrática
Con este acto, el Puente Avenida se incorpora al Inventario estatal de Lugares de Memoria Democrática, formando parte de la red de espacios destinados a la preservación y difusión de la memoria histórica y democrática en el conjunto del Estado.
Además del Puente Avenida de Irun, Euskadi cuenta con otros espacios reconocidos en el Inventario Estatal de Lugares de Memoria Democrática, como el espacio urbano de Gernika-Lumo, que incluye la Casa de Juntas y otros enclaves vinculados al bombardeo del 26 de abril de 1937; el conjunto del casco urbano de Eibar, declarado por su relevancia histórica durante la y por los bombardeos sufridos en 1937; y la Iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria-Gasteiz, escenario de los sucesos del 3 de marzo de 1976.
Estos cuatro espacios vascos han sido incorporados al Inventario Estatal conforme a lo establecido en el artículo 51 de la Ley 20/2022, de Memoria Democrática, que regula la catalogación de aquellos lugares donde se produjeron hechos de singular relevancia para la memoria democrática, la defensa de los derechos y libertades y la preservación de la memoria colectiva.
Puente Avenida, vía de escape para el exilio
El golpe militar de 1936 provocó el desplazamiento y exilio de miles de personas que huían de la guerra y de la represión. En este contexto, el Puente Avenida de Irun desempeñó un papel fundamental como una de las principales vías de conexión terrestre con Francia durante los primeros meses del conflicto. Tras el inicio de la guerra, Irun se convirtió en un objetivo estratégico para las fuerzas sublevadas, ya que era el único punto por el que los republicanos del norte podían recibir ayuda terrestre. La ciudad fue tomada el 5 de septiembre de 1936 tras intensos combates y bombardeos, quedando el puente bajo control de los sublevados hasta el final de la contienda.
En los primeros meses, el Puente fue escenario del incendio de Irun y de la huida de civiles y militares republicanos hacia Francia, convirtiéndose en el punto de paso de la primera gran oleada de refugiados de la Guerra de España (1936-39). Se estima que unas 15.000 personas, en su mayoría mujeres y niños, cruzaron la frontera hacia Hendaya. Este episodio quedó inmortalizado en la fotografía de Raymond Vanker con un niño en brazos, imagen emblemática del exilio republicano.
Posteriormente, el Puente Avenida continuó siendo una vía principal de escape y un lugar de gran relevancia estratégica, social y política, siendo también escenario de intercambios de prisioneros y de la entrega a la policía franquista de figuras como Julián Zugazagoitia y Lluís Companys.