Víctima de la represión de la dictadura franquista, Matilde de la Torre, junto a su hermano Carlos, se exilió a México donde fallecieron en 1946. Lo hicieron a bordo del Cuba, un barco en el que viajaron hacinados junto a otras 800 personas. Hace dos semanas se exhumaron sus restos en el panteón español de México para devolverlos a su lugar de origen, Cabezón de la Sal, donde ella quería descansar para siempre.
«No nos despedimos de Matilde, porque ahora ella se queda en Cabezón», dijo durante el acto la presidenta de la Fundación Matilde de la Torre, Paz de la Cuesta. De la Cuesta agradeció a todas las instituciones que les han ayudado en el camino, tanto a nivel regional como estatal.
El delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares, señaló «Hoy Cabezón no recibe solo a una hija ilustre, recibe a una parte de su propia historia. Que este acto sea también un compromiso con la memoria democrática».
La secretaria segunda de la Mesa del Congreso de los Diputados, Isaura Leal, desveló un acuerdo de la Mesa del Congreso de los Diputados para colgar el retrato de Matilde de la Torre en el Salón de Parlamentarios Ilustres.
El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, señaló, «Fue una luchadora incansable de los valores democráticos, la cultura y la educación. Por su sensibilidad social y haber sufrido la represión y el exilio, forma parte de la memoria democrática de España. Siempre será recordada en Cabezón de la Sal, y también en el resto de España porque su retrato quedará expuesto de una manera permanente en el Congreso de los Diputados junto a diputadas de la Segunda República como Clara Campoamor, Victoria Kent y Dolores Ibárruri, La Pasionaria».